Mediterranean Garden Society

Asociación de Jardines Mediterráneos

La sucursal Costa Blanca 

Futuros acontecimientos

Sábado 7 de octubre - Alcalalí
Visita a dos jardines del Valle del Jalón
Este año visitaremos por primera vez el extraordinario jardín subtropical de Judith y Bernhard Bauer en el pueblo de Alcalalí. Han acumulado una amplia gama de plantas raras y poco comunes, aprovechando su abundante caudal de agua de riego, su clima propicio y sus talentos en el cuidado de las plantas. Cultivan frutas tropicales como plátanos, papayas, chirimoyas, mangos y guayabas, así como espectaculares árboles de flor, arbustos y plantas grasas que suelen vivir en países tropicales. Este jardín tiene poco espacio para visitantes y puede que el grupo tenga que dividirse en dos, dependiendo del número.

Al principio nos citaremos todos en el Jardín de Lavandas, cerca de Lliber (Finca la Cuta). La dueña, Susanne Semjevski, ha creado un jardín de ambiente poco común que forma parte de su pequeña plantación de lavandas. Allí podremos descansar y explorar sus muchos rincones de interés. Susanne nos ofrece bebidas y una variedad de productos hechos con lavanda y plantas aromáticas. Desde allí saldremos a visitar el jardín subtropical y el vivero cercano de Toni Pont, en uno o en dos grupos si hace falta. Volveremos al Jardín de Lavandas para comer. Susanne nos proporciona una selección de comidas que ella y su equipo preparan con ingredientes naturales.

Del 26 al 30 de octubre - California del Sur
Encuentro MGS para la asamblea general
La asamblea del 2017 tendrá lugar en el Sur de California del 26 al 30 de octubre. La rama de California del Sur que nos acoge ha preparado un fantástico programa que incluye visitas a la Biblioteca Huntington, las Colecciones de Arte y los Jardines Botánicos de San Marino, el Centro Getty de Los Angeles y excelentes jardines privados cerca de Pasadena. Una excursión opcional a Santa Bárbara antes de la asamblea (del 23 al 25 de octubre) incluye Lotusland, Casa del Herrero y otros jardines privados, así como cata de vinos en los viñedos. Se está pensando en otra excursión opcional después de la asamblea.

Sábado 18 de noviembre – 11.00 - Crevillente
Reunión anual de la sección con feria de plantas
El último encuentro del año en casa de Alan y Carol Hawes incluirá una feria de plantas como en el 2016. Se ofrecerán bebidas después de que Alan haya hecho su informe y presentación con fotos de su visita a California con motivo de la asamblea. Esto irá seguido por un debate sobre el programa de encuentros para el año siguiente, una vuelta al jardín y un buffet libre. 

Eventos Pasados

Junio 2017
Visita guiada al Jardín Botánico de Valencia y otros jardines de la ciudad de Valencia

El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia tiene una larga e interesante historia, desde sus orígenes como jardín medicinal, hasta la creación de las extensas y maduras colecciones de plantas que podemos ver hoy en día. En 1567, el gobierno de la ciudad dio a la Universidad un lugar donde se pudiera cultivar las plantas necesarias a la enseñanza de la medicina. Pero en el siglo XVIII, la Edad de la Ilustración llegó a España con los nuevos monarcas, los Borbones, quienes fomentaron la expansión del conocimiento científico. La Universidad propuso entonces un jardín botánico completo y separó la enseñanza de la botánica de aquella de la medicina. Los que se interesaban por la mejora de las cosechas locales también pidieron un lugar para investigar, y, en 1798, la ciudad accedió a todas las peticiones y se inició el trabajo, hasta descubrir que el lugar no era el adecuado. Finalmente se eligió un nuevo lugar, mejor irrigado, junto al río Turia, y esas cuatro hectáreas son la base del jardín actual.

El nuevo jardín sufrió durante la invasión napoleónica, pero a mediados del siglo XIX era el primer jardín botánico de España y se utilizaba para aclimatar nuevas plantas traídas por expediciones a Sudamérica. Esto llevó a la necesidad de un invernadero para proteger las plantas exóticas, un reto que se llevó a cabo en 1862. Este "Invernadero Tropical" alberga ahora la vegetación de las selvas tropicales.

Antes de finalizar el siglo XIX, se construyó otro gran invernadero para albergar las palmeras sensibles a las heladas, y se añadieron otros cuatro más pequeños para contener colecciones de orquídeas, helechos, bromelias y plantas carnívoras. En 1900, se inauguró el Umbráculo, una celosía de hierro inspirada en las bóvedas de las estaciones de la época. Este edificio fue destruido por un incendio y reconstruido en 1990 según el modelo original.

Desgraciadamente, el jardín sufrió un declive en el siglo XX y fue dañado por la riada de 1957. Se restauró en parte en los años sesenta, pero hasta 1987 la Universidad no empezó una rehabilitación completa, que terminó con la construcción de un edificio dedicado a la investigación en el 2000. Hoy, el jardín contiene 4.500 especies diferentes de plantas, una biblioteca y un herbario. Ofrece conferencias y cursos, alberga exposiciones y juega un papel importante en la vida de la ciudad.

Nuestra visita al jardín del 10 de junio empezó por la parte más antigua, la Escuela Botánica, donde se explica la evolución de las plantas. Allí están algunos de los más antiguos y más grandes árboles, hasta de 160 años, los cuales son impresionantes. Hay algunas rarezas sorprendentes como un par de Podocarpus macrophyllus, de los cuales el ejemplar hembra estaba cargado con frutos azulados.

Algunos de los grandes árboles a la entrada del jardín

Podocarpus macrophyllus con sus extraños frutos

Vimos las partes con las plantas nativas del Mediterráneo, la colección de helechos en una umbría húmeda, y un jardín de rocas con plantas resistentes a la sequía como los Phlomis, lavandas, y la Scabiosa cretica con su redonda cabeza de semillas. Al acercarnos al Invernadero Tropical (plantado en 1990), vimos una enorme y vieja palmera del Senegal con múltiples troncos (Phoenix reclinata).

Phoenix reclinata (Palmera datilífera del Senegal)

Al lado del Invernadero Tropical, encontramos el elegante Umbráculo, lleno de hermosas plantas amantes de la sombra, entre las cuales admiramos especialmente matas de Alpinia zerumbet en plena floración y coloridas palmeras de especies de Chamaedorea.

El Umbráculo con su estanque central y sus nenúfares

Algunas de las partes más recientes contienen plantas de lugares geográficos específicos como Sudáfrica, California y Australia. Nos alegramos de ver diversas Melaleucas australianas con flores blancas y malva, una interesante Indigofera sudafricana, y bellas Dietes grandiflora blancas florecidas.

La Indigofera sudafricana

La parte del jardín conteniendo plantas grasas es igualmente dividida geográficamente, de modo que se reagrupan separadas las especies de las zonas cálidas y secas de América y de África. En la sección americana, vimos enormes palmeras Washingtonia dominando grandes agaves, cactus y ejemplares florecidos de Yucca rostrata y Dasylirion.

Agave lechuguilla en la sección América desértica

Encima de los aloes, aeoniums y crasulas de la zona africana, vimos árboles de Moringa peregrina y Dichrostachys cinerea, con sus sorprendentes flores rosa y amarillo, las cuales ya habíamos admirado en una visita anterior. De vuelta a la entrada, pasamos por la colección de flora valenciana y por parte de la extensa colección de palmeras.

Archontophoenix cunninghamiana con llamativos frutos

Después de dejar el Jardín Botánico, pudimos admirar varios de los elementos arquitectónicos de la ciudad. Nuestro itinerario nos llevó por las impresionantes Torres de Quart, uno de los dos vestigios existentes de la muralla medieval, con su imponente puerta de madera flanqueada por sus dos enormes torres semicirculares. Luego exploramos la Lonja de la Seda del siglo XV. La fabricación de la seda (incluyendo el cultivo de los gusanos de seda y de las moreras (Morus alba) que los alimentan, así como el tejido de los hilos de seda) fue la industria principal de Valencia del siglo XV al XVIII, proporcionando trabajo a la mitad de su población. Este magnífico edificio, Patrimonio de la Humanidad, se compone de tres secciones, la mayor siendo la sala de contrataciones, de estilo gótico valenciano. Las columnas de mármol retorcidas se abren como hojas de palmera cuando alcanzan el alto techo abovedado, originalmente pintado de azul con estrellas doradas. También hay un pequeño jardín con naranjos y parterres de hierba limitados por setos.

El magnífico salón principal de la Lonja de la Seda

El jardín de la Lonja de la SedaQuercus faginea

Al lado encontramos un ejemplo más moderno de arquitectura valenciana: el Mercado Central, un llamativo edificio terminado en 1928, y cuyos arquitectos intentaron capturar el espíritu valenciano en su diseño, utilizando los colores de la bandera valenciana en las ventanas.

El tejado y parte de la cúpula del Mercado Central

Después de un rato en el mercado, explorando sus numerosas paradas, dejamos esta zona ajetreada y anduvimos hasta los tranquilos jardines del museo de arte o MuVIM, donde su excelente restaurante nos ofreció una comida agradable y una oportunidad de descansar y de hablar sobre lo que habíamos visto. Dimos de nuevo nuestros agradecimientos a Salvador, nuestro entusiasta guía y nuestra perpetua fuente de información.

Texto de Carol Hawes y fotos de Alan Hawes
Traducido por Jacqueline Charron

Mayo 2017
Paseo guiado por el Parque Natural de la Font Roja.

Este importante parque natural al norte de la provincia de Alicante abarca 2300 hectáreas del bosque mediterráneo mejor conservado de la Comunidad Valenciana. Se extiende más o menos de Este a Oeste, a lo largo de la Cordillera Bética, entre los pueblos de Ibi y Alcoy. Es famoso por su alto nivel de biodiversidad: un libro describiendo e ilustrando las especies vegetales encontradas en él, identifica hasta 922 de ellas.

Diversos tipos de bosque coexisten dentro del parque, dependiendo de la orientación, la cantidad de precipitaciones, y la altitud. En la cara Sur de la montaña, más seca, hay algunos puntos con encinas o carrascas, en los niveles bajos. Pero en la cara Norte, más húmeda, las pendientes más bajas están cubiertas con densos bosques de estas carrascas o Quercus rotundifolia. Por encima de los mil metros, los árboles caducifolios ya dominan, sobretodo el fresno de flor o Fraxinus ornus, y el roble portugués o Quercus faginea, aunque en las laderas más altas, húmedas y abrigadas, el fresno de flor va acompañado por el arce de Granada de hojas pequeñas o Acer granatense, del mostajo, el serbal blanco o Sorbus aria, y de los tejos o Taxus baccata. Entre las 25 especies diferentes de árboles que crecen naturalmente en el lugar, el más raro es el Quercus cerrioides (un roble híbrido poco común, con grandes hojas) del cual hay diez ejemplares, el Sorbus torminalis con 14 ejemplares, y el Juniperus thurifera, con el único ejemplar de la provincia de Alicante.

Nuestra visita del 20 de mayo empezó en el impresionante edificio "Font Roja Natura" que hoy sustituye al hotel construido en 1926. Es un centro de investigación científica perteneciente a la Universidad de Alicante. El Centro de Visitantes expone información sobre el parque y alberga acontecimientos y cursos, abiertos al público. A su lado se encuentra una iglesia del siglo diecinueve, la última de las que sustituyeron a la primera del siglo diecisiete. Se conoce como el Santuario y fue construida para conmemorar una aparición de la Virgen. Cerca está la fuente que da su nombre al lugar. Ahí vimos un endemismo que crece a la sombra, en la pared de piedra: la Saxifraga corsica.

Saxifraga corsica creciendo al lado del manantial
(Lesley Whayman)

Fuimos por el lateral del Centro de Visitantes para admirar la vista panorámica sobre el Valle del Polop. Nuestro guía, Salvador Pastor, cuyo abuelo vivió en ese valle por debajo de nosotros, nos proporcionó datos interesantes sobre la historia del lugar. Nos explicó que se había limpiado la zona de árboles para servir de pasto a las ovejas, y después utilizado la viticultura hasta que la Phylloxera acabara con las viñas.

Panorámica del valle del Polop y Alcoy
(Karen Leathers)

Salvador narrando la historia del valle
(Karen Leathers)

Luego empezamos a subir lentamente por la ladera Norte, pasando por delante de la iglesia y de las ruinas de las casitas que completaban el antiguo complejo hotelero, y que está previsto restaurar. Mientras andábamos, Salvador nos explicó la gran importancia del ecosistema del bosque. Los árboles no solo fijan el suelo evitando la erosión, también proporcionan sitios donde anidar a los pájaros que controlan los insectos dañinos para los árboles. Además dejan caer sus hojas, las cuales forman una capa de materia vegetal. Es esta materia la que alimenta y protege las lombrices que oxigenan el suelo, y los insectos que deshacen la hojarasca. De este modo, a través de la fotosíntesis, los árboles extraen el carbono de la atmósfera y se lo devuelven a la tierra.

Salvador explicando el ciclo del carbono
(Karen Leathers)

Ejemplar de Quercus rotundifolia que ronda los 400 años
(Lesley Whayman)

En el curso de nuestra visita, pasamos al lado de un espectacular ejemplar de Quercus rotundifolia (la especie de encina que prospera en este clima cálido). Este árbol es un elemento primordial en este bosque ya que resiste los daños de la nieve mejor que el Pinus halepensis. La copiosa e inusual nevada del invierno pasado ha causado grandes destrozos en las partes del parque ocupadas por este tipo de pino.

Quercus faginea
(Lesley Whayman)

Cruzamos la sombreada zona de picnic, la cual es muy apreciada por la gente del lugar, y seguimos cuesta arriba por el bosque de carrascas, hasta el principio del bosque de caducifolios. Allí vimos muchos ejemplares de Quercus faginea (roble portugués) y de Fraxinus ornus (fresno de flor). Entre los árboles caducifolios, tuvimos el placer de ver matas floridas como el Cistus albidus (jara blanca o estepa) y pequeñas plantas de flor como la Saponaria ocymoides, la Globularia vulgaris, el Linum narbonense y el Lotus corniculatus. Pusimos especial interés en encontrar las flores de dos endemismos de la zona, raros en otros sitios, el Ononis aragonensis y el Cytisus heterochrous.

Ononis aragonensis
(Lesley Whayman)

Cytisus heterochrous
(Lesley Whayman)

Otro aspecto del paseo que disfrutamos fue la oportunidad de trepar por un agujero entre los bloques de piedra que forman la cara de un acantilado, para sentir la corriente de aire frío que sale por hendiduras de la montaña. Este lugar se conoce como la Cueva Helada.  
   

Acercándonos a la Cueva Helada
(Lesley Whayman)

Disfrutamos también de la información desplegada sobre la producción del carbón de leña y de la cal en el pasado, y de las réplicas de una carbonera y de un horno de cal. La cal, mezclada con arena, gravilla y agua, era esencial para fabricar el mortero de construcción, y el carbón de leña se utilizaba en los hogares como combustible.

Réplica de un antiguo horno de cal o calera, y carteles explicativos
(Karen Leathers)

En suma, hubo mucho en que pensar y discutir mientras regresábamos por la senda hasta el restaurante, donde nos sentamos a la sombra y disfrutamos de una comida larga y deliciosa. Todos hemos aprendido mucho de las explicaciones de Salvador y le damos las gracias por hacer ese día tan interesante y agradable.

Texto de Carol Hawes
Fotos de Karen Leathers y de Lesley Whayman
Traducido por Jacqueline Charron

Abril 2017
Visita a dos jardines privados pertenecientes a miembros del grupo

El tiempo en el sureste de España durante el invierno y la primavera de este año ha sido muy poco habitual. Hubo mucha más lluvia y nieve de lo normal para esta región, y mientras algunos de nosotros se alegraron a la vista de un magnifico despliegue de flores silvestres, otros sufrieron de casas inundadas y de jardines dañados. La nieve cayó en las playas, un espectáculo interesante y escaso, y también sobre las zonas no acostumbradas a recibirla, causando un daño extendido a los árboles, especialmente a los pinos (Pinus halepensis) y a los olivos. Las oscilaciones de temperatura, de día como de noche, espolearon algunas plantas en su temprano crecimiento, mientras que otras eran dañadas por la helada. Un día la primavera pareció haber llegado, y el verano estar muy cerca, hasta que los días de invierno, tristes y fríos, volvieron de nuevo. Sin embargo, las plantas en general han apreciado la humedad extra; el suelo ha sido limpiado de los residuos dejados por la irrigación con aguas tratadas, y los jardines han empezado a enmendar cualquier daño sufrido. Y sí, las flores silvestres han sido especialmente hermosas y extendidas este año.

El 29 de abril, nos citamos en un grande e impresionante vivero, cerca del primer jardín que teníamos que visitar aquel día, el de Edward y Beth Kendal, cerca de Muro de Alcoy. Después de haber aprovechado la oportunidad de investigar las muestras de plantas bien rotuladas y de comprar algunas de ellas, Edward nos llevó en comitiva hasta su jardín. Beth y otros miembros nos agasajaron con bebidas de bienvenida calientes, ya que era un día particularmente frío, y que la casa y el jardín están en una pendiente en la ombría, orientada al norte y entre un pinar. Afortunadamente el suelo no estaba tan barroso como ellos se temían que fuese después de las recientes fuertes lluvias. Pudimos explorar sus terrazas herbosas y buscar las últimas orquídeas (Ophrys scolopax) y descubrir otros tesoros como el Aphyllantes monspeliensis, y una rosa banksia blanca doble que crecía sobre un viejo almendro.

Aphyllantes monspeliensis

Ophrys scolopax

Beth nos explicó los encantos del lugar: su tranquilidad, sus vistas sobre los acantilados encima de la casa, y la profusión de plantas silvestres, compensaban de sobra los problemas ocasionales con las inundaciones.

Los acantilados y los bosques detrás de la casa y del jardín

Charla con Edward (a la izquierda) en la terraza debajo de la casa

Cuando nos hubimos reagrupados todos en nuestros coches, Edward nos llevó a unos pocos kilómetros a la casa de Maggie y William Pack, quienes llevaban antes el club de jardines "Oasis". Habían invitado a muchos anteriores miembros y amigos para unirse a nuestro grupo alrededor de una barbacoa y para ver las últimas realizaciones en su jardín. Cuando llegamos, al principio fue un placer simplemente estar en la terraza principal, disfrutando de la vista panorámica sobre el ancho valle hasta las colinas lejanas. Después, cuando miramos hacia abajo, nos dimos cuenta de las muchas zonas plantadas y de las características del jardín de abajo, y quisimos explorarlo.

Parte de la panorámica desde la terraza principal

Mirando hacia algunos de los interesantes islotes de abajo

Bajamos por las sinuosas sendas de gravilla, observando la excelente mezcla de plantas en flor, como osteospermum, lavandas y otras plantas con follaje grisáceo, arbustos y palmeras, yucas, pitas y diferentes árboles diseminados cerca de ellas para darles interés y sombra. Las especies rastreras y las plantas grasas que se extendían eran utilizadas para vestir zonas de terreno en pendiente y para evitar la erosión del suelo. Ribas de piedra, de troncos y otros materiales añadían interés mientras volvíamos a subir hacia la casa.

Los diversos sistemas para evitar la erosión en las terrazas de la pendiente
(foto de Karen Leathers)

Al final alcanzamos el bonito estanque y la fuente de la pagoda. Aquí también hay un nuevo rosal sobre un enrejado, con un banco hecho por William, que mira al estanque. Cerca, en este nivel bajo, había algunos grupos excepcionalmente hermosos de irises en plena floración.

El estanque, la fuente y la rosaleda

Algunos de los preciosos irises (foto de Moisés Grau)

Cuando volvimos finalmente a la terraza principal, detrás de la casa, todo el mundo se estaba preparando para disfrutar de la magnífica comida de tres platos, la cual fue muy bien acogida en ese día tan sorprendentemente fresco de últimos de abril.

William (en el centro) y uno de sus ayudantes, sirviendo la exquisita comida

Era difícil creer que los dos jardines que acabamos de visitar hubiesen sufrido un considerable daño por culpa de las inundaciones durante las fuertes lluvias del invierno pasado. Obviamente los dueños de los dos jardines, Edward y Beth, Maggie y William, y su ayudante Lyn Ring, habían tenido que hacer mucho esfuerzo para volver a poner orden a tiempo para nuestra visita. Sin embargo, los buenos jardineros no descansan mucho tiempo, pues nos enteramos que William ya tenía un nuevo proyecto en mente.   

Texto de Carol Hawes
Traducido por Jacqueline Charron
Fotos de Carol Hawes, salvo cuando se menciona a otra persona

Abril 2017
Visita del Palmeral de Elche con el Huerto del Cura y el Museo del Palmeral, seguida de la visita al Jardín morisco del Té en Crevillente.


Elche es una ciudad muy bella y original cuyo histórico palmeral, el más grande de Europa, fue declarado Patrimonio Mundial en el 2000. Trescientas mil palmeras datileras (Phoenix dactylifera) rodean el centro histórico de la ciudad, en diversas parcelas conocidas como "huertos", los cuales son los últimos ejemplos del antiguo sistema agrícola creado por los árabes. Se cree que los Fenicios trajeron la palmera datilera a la zona hace por lo menos 2500 años, pero fueron los moros quienes desarrollaron sistemas de riego para aprovechar los fértiles suelos de la región, utilizando líneas de palmeras para cercar y sombrear el suelo donde se cultivaba frutas y verduras. La historia del palmeral y las vidas de quienes habitaban y trabajaban están bien representadas en el interesante Museo del Palmeral, ubicado en una tradicional masía del siglo XIX, rehabilitada, que alberga maravillosos ejemplares de "palma blanca" y explica los procesos utilizados en su producción.

Ejemplos de palma blanca en el Museo del Palmeral

La creación de palma blanca o palmas blanqueadas es única en Elche. Se llevan en la procesión del domingo de Ramos por la ciudad. Algunas de las frondas están tejidas a mano por métodos tradicionales en adornos intricados, y cada Pascua, los ejemplos más hermosos se envían al Papa y a otros personajes notables. El museo también alberga un taller donde se muestra el arte de tejer las palmas, así como una réplica de un huerto tradicional con sus zonas cultivadas y su sistema de riego.

El sistema de riego y el rincón de los granados en el huerto reconstruidos
(Peter Towse)

El más famoso de los huertos de Elche es sin lugar a duda el Huerto del Cura, llamado así por el sacerdote que fue su propietario hasta 1918. Todavía es un jardín privado, pero acoge a visitantes del mundo entero, y tal como ocurría en el pasado, muchas personas importantes vienen a ver la famosa palmera imperial. En 1894, una famosa visitante fue la emperatriz Elizabeth de Austria, a la cual la palmera debe su nombre.

La famosa palmera imperial en el Huerto del Cura
(Peter Towse)

Este extraordinario ejemplar es poco común porque el tronco principal produce nuevos brotes, no a nivel del suelo como es habitual, sino a más de un metro de altura; así los ocho troncos actuales se alimentan todos de la sabia del tronco principal. El árbol tiene ahora 165 años y necesita un considerable apoyo estructural para asegurar su supervivencia futura. El jardín contiene un número importante de palmeras etiquetadas pertenecientes a muchos géneros, así como una colección destacable de plantas grasas y de cactus. Además, tiene bonitos estanques y sendas que serpentean entre rincones de arbustos, bulbos y helechos de muchos tipos.

Parte de la colección de palmeras del Huerto del Cura
(Peter Towse)

Se discutió mucho sobre las interesantes plantas que vimos
(Carol Hawes)

Algunas de las impresionantes plantas grasas
(Peter Towse)

Un grupo de 16 personas de nuestra sección participó en la visita del primero de abril. Esta empezó con una exploración de una hora por el Huerto del Cura, seguida por otra hora disfrutando de la información expuesta en el museo y por el paseo por la recreación de un típico huerto, con su flujo de agua de riego. Luego anduvimos hasta la cercana Glorieta, donde comimos en uno de los muchos restaurantes y bares que rodean la agradable plaza con sus altos y floridos macetones de azulejos entre palmeras. A continuación, un corto paseo nos llevó hasta una de las más recientes innovaciones del pueblo: una de las paredes de la torre Calaforra, del siglo doce, ha sido transformada en los dos últimos años en un jardín vertical, y alberga un pequeño bar.

El jardín vertical en la pared de la torre Calaforra
(Peter Towse)

Aprovechamos la oportunidad de descansar allí bebiendo y tomando helados mientras nos explicaban cómo se había construido y plantado el jardín. Solo tuvimos tiempo para dar la vuelta al exterior de la basílica de Santa María (lugar de la mezquita cuando la ciudad fue conquistada por Jaime 1 en 1265).  Admiramos los distintos estilos arquitectónicos de todas sus fachadas, antes de volver a nuestros coches para dirigirnos al Jardín moro del Té, cerca de Crevillente.

Este jardín, llamado realmente Carmen del Campillo, es asombroso, no solo por su interés y gran belleza, sino porque está situado en un lugar muy tranquilo y apartado, en medio de campos de olivos, almendros y granados, y de alguna plantación de naranjos. Cuando llegamos allí y entramos todos en este oasis de altas palmeras y cipreses, aislado de la campiña circundante por altos muros, fue como entrar en otro mundo, en otro tiempo.

Al entrar en el Jardín moro del Té, uno de sus muchos rincones íntimos
(Carol Hawes)

El conjunto está abierto al público muchas tardes, y uno puede pasearse por sus jardines y explorar parte de la casa (la cual es un museo en sí), antes de instalarse en uno de sus muchos rincones para disfrutar de sus tés tradicionales (de muchos sabores) y de deliciosas pastas. Nosotros exploramos los múltiples y fascinantes rincones de la casa mora y del jardín, disfrutando tanto de sus aspectos arquitectónicos como de los setos, albercas, fuentes, y gran variedad de plantas. Algunos de nosotros se quedaron hasta el anochecer, sin ganas de abandonar un sitio tan bonito.

Explorando los rincones secretos del Jardín moro del Té
(Carol Hawes)

El lugar perfecto para saborear tés y pastas
(Elizabeth Marriott)

Text por Carol Hawes
Traducido por Jacqueline Charron

Noviembre 2016
Reunión anual de la sucursal en Crevillente para el encuentro de fin de año

La cita de fin de año, el día 19 de noviembre, tuvo lugar como de costumbre en el hogar del responsable de la sucursal. Alan y yo fuimos muy contentos de dar la bienvenida a 25 miembros y amigos, muchos de los cuales disfrutaron del elemento añadido: la feria de plantas. Una gran variedad de plantas y de esquejes estuvo en oferta para el intercambio, con consejos para su cultivo.

Montando la feria de plantas
(foto – Karen Leathers)

Los miembros examinan las plantas en oferta
(foto – Karen Leathers)

También disfrutamos de café y pastas antes de la parte más importante de la reunión, cuando Alan informó sobre su visita a Atenas para la asamblea general de la sociedad, y sobre las ideas acerca de visitas de la sucursal para 2017. Alan nos enseñó algunas fotos tomadas en los jardines que se incluían en el programa principal de Atenas y describió los jardines tan variados que se visitaron, antes de dar un breve resumen de las reuniones de trabajo de la asamblea.

Sternbergia lutea creciendo en el jardín Sparoza
(foto – Alan Hawes)

Crocus pallasii (syn. Crocus pallasii ssp. pallasii) en el jardín botánico Philodassiki
(foto – Alan Hawes)

Un estanque ornamental en el elegante jardín Drafi
(foto – Alan Hawes)

Como responsable de sucursal, Alan asistió primero a una reunión con el comité administrativo actual y otros responsables de sucursal. Entonces se le comunicó que la página web española que él publica recibe centenares de visitas cada mes, lo cual es alentador. (Esperamos ampliar su alcance incluyendo artículos sobre jardines en España, así como actividades de sucursal.

En la asamblea general el domingo 23 de octubre fue elegido un nuevo comité administrativo, presidido por Caroline Davies (Melbourne), con Jean Pierre Bouchez (California) como vice presidente y Lefteris Dariotis (Grecia) como consejero. La secretaria Vivien Psaropoulou y la tesorera Jill Yakas, ambas residentes en Atenas, provienen del anterior comité administrativo y proseguirán su apreciable labor. Un importante tema de debate fue la fundación del jardín Sparoza y la necesidad de hacerlo económicamente autosuficiente.

Alan tuvo la suerte de disponer del día siguiente en Atenas mientras esperaba su vuelo de vuelta a casa. Así tuvo la oportunidad de hacer una visita matutina a los lugares arqueológicos más destacados. Nos enseñó algunas fotos espectaculares del Acrópolis, del antiguo ágora, y de otros templos en ruinas en el centro de la ciudad.

El Acrópolis desde las ruinas del templo de Zeus olímpico
(foto – Alan Hawes)

Siguiendo con el programa provisional de la sucursal para 2017, Alan trazó planes para cuatro reuniones de primavera y dos de otoño, todas, el sábado. En primavera propusimos una visita a principios de abril a Elche para ver el Huerto del Cura y el Museo del Palmeral, terminando el día en el jardín de la tetería morisca. La siguiente cita, unas semanas más tarde en la zona de Alcoy, será el jardín de Maggie y William Pack e incluirá una barbacoa. Esto será seguido por un paseo a finales de mayo por el parque natural de la Font Roja, a cargo de Salvador Pastor y una visita a principios de junio, al jardín botánico de Valencia, igualmente a cargo de Salvador. Las fechas definitivas y los detalles se darán pronto a conocer. En octubre tendremos la oportunidad de ver el jardín espectacular de Judy y Bernhard Bauer, y a finales de año habrá otra cita en noviembre después de la asamblea general de la sociedad.

Alan terminó su informe agradeciéndoles a aquellos miembros de la sucursal que organizaron las citas del año y abrieron sus jardines para nosotros. También agradeció a todos los miembros y amigos por su asistencia entusiasta a las citas. En este punto, tanto él como yo, fuimos agradablemente sorprendidos por unos aplausos en reconocimiento de nuestra labor durante este primer año como los responsables de sucursal. Ya que todavía hacía sol y calor fuera, pasamos un rato paseando por el jardín. Alan y yo disfrutamos enseñándolo a los nuevos miembros, mientras que aquellos que ya lo conocían desde hace años fueron impresionados por la madurez que ha alcanzado.

Disfrutando del sol en el jardín
(foto – Karen Leathers)

Un grupo cerca del nuevo umbráculo
(foto – Karen Leathers)

Hablando en la rosaleda cerca de la pérgola
(foto – Karen Leathers)

Muchas de las contribuciones al buffet habían sido desplegadas por nuestras dos maravillosas ayudantes y varios grupos de los miembros pudieron relajarse y charlar, comiendo en la terraza o en el patio. Después hubo otra oportunidad de volver a la feria de plantas para recoger alguna maceta más para llevar.

Nos sentimos muy satisfechos de la atmósfera cordial y relajada de ese día y miramos adelante con renovado entusiasmo para el año que viene.

Texto de Carol Hawes
Traducido por Jacqueline Charron

Octubre 2016
Visita, cerca de Oliva, a los jardines de dos miembros, jardines encaramados a una colina con vistas panorámicas.

Muchos de los que eligen vivir cerca del mar entre Alicante y Oliva aprovechan la oportunidad de construir sobre las laderas de las montañas costeras que ofrecen vistas impresionantes sobre la huerta y el mar. El tiempo y el esfuerzo invertidos en transformar la pendiente rocosa en un hogar con jardín nos ha quedado patente a los que visitamos dos de esos jardines el 15 de octubre.

Las obras de la casa y jardín de John y Maggie Male están todavía en curso. Resultó fascinante comparar el nivel inferior tan plantado y decorado con arte, con el nivel superior, inconcluso y donde la pendiente está aún sin estructurar ni domesticar. John es un experto jardinero, pero necesita pasar mucho tiempo en la construcción de su casa y en el complicado acondicionamiento de su jardín. Trabajó como jefe de jardinería en Oriente Medio, y sus experiencias allí, así como sus contactos con los diseñadores del famoso jardín Majorelle de Marrakech en Marruecos, le han influenciado mucho para la creación de su propio jardín. Planea crear numerosos rincones íntimos, muy aislados respeto a las propiedades vecinas, pero abiertos a las vistas de las montañas y del mar

John nos muestra su casa y sus ideas para el jardín

En el nivel inferior, rodeando la entrada, el paisaje se completó con muros de contención compuestos por una piedra que contiene sales de hierro cristalizados figurando motivos en forma de helechos. Algunas superficies verticales están pintadas con el mismo profundo azul cobalto que caracteriza los jardines Majorelle, mientras que las zonas de paso llevan el complicado diseño de guijarros y ladrillos.

Un parterre con frontal de piedra que contiene Hibiscus, Echium, Ciprés, Jasmín y Eryobotria

Hay dos preciosas fuentecitas entre las plantaciones, las cuales incluyen desde palmeras Washingtonia, Syagrus y Chamareops, Cipreses y Cycas, hasta matas de flor como Oleander y trepadoras como Plumbago.

La exquisita fuente entre cycas y el pavimento formando motivos

La fuente que John creó él mismo

John pretender mantener algunas de las plantas que ya se encontraban en el lugar como un gran algarrobo y unos olivos, así como el romero, con los que reflejar la flora típica de la zona. Unas plantas en macetas suavizan la aridez de algunos sitios, incluso en las pequeñas zonas de asientos que encontramos a medida que vamos subiendo hacia lo más alto, desde donde se puede disfrutar de las vistas más esplendidas.

Todavía queda trabajo por hacer arriba, pero las vistas son magníficas

Desde la casa de John fue un corto paseo hasta llegar a la casa de Valerie y Roger Brown. Compraron su parcela en 2002, cuando no era más que un trozo de pendiente desnuda, y se mudaron a la casa un año después. Entonces quedaba mucho trabajo por hacer en muros de contención, terrazas y piscina. Pero han disfrutado del reto de crear un atractivo jardín de plantas de secano con muchos toques artísticos. Val es una pintora de éxito, y su vena artística añade interés a muchas zonas del jardín. Ella también gusta del contraste entre las superficies pintadas de un azul intenso y los colores claros en las rosadas paredes de la casa y en las rocas.

Un bonito rincón con plantas y contrastes de color

Antes de recorrer el jardín, disfrutamos de un corto descanso y de un refrigerio en la terraza de la piscina. Allí admiramos las plantas en macetas y las decoraciones murales, algunas obras de Valerie.

Todos agradecimos un corto descanso entre las visitas a los dos jardines

Cuando fuimos bajando hacia los niveles inferiores, aparecieron las sendas de abajo con su orla de matas floridas como Brugmansia y Plumbago, y árboles tales algarrobo, higuera y limonero, con los pies tapizados de variadas matas perenes y plantas grasas.

Las plantas que subrayan la senda son Teucrium, Santolina, Yucca y Aloe

Val y Roger han utilizado las grandes rocas que ya estaban en el lugar para construir los muros de contención de las terrazas inferiores, una iniciativa que dio un carácter natural a esta parte. Sendas con gravilla serpentean entre parterres con matas de romero, Santolina, Polygala, Lantana, así como plantas grasas y diversos cactus. Conducen a tranquilas áreas con asientos en la sombra a determinadas horas del día.

El final del jardín con plantas creciendo felices entre las rocas

Mientras subimos hacia la terraza de la piscina, siguiendo el otro lado de la casa, pasamos al lado de un punto particularmente atrayente para el descanso: un asiento curvo, cubierto de azulejos, formando la más baja de una serie de pequeñas terrazas, con plantas interesantes y elementos artísticos llamativos.

La perspectiva de color de las pequeñas terrazas desde el asiento con azulejos

Finalmente tuvimos oportunidad de beber y charlar mientras nos reuníamos en la terraza de la piscina. Luego, muchos de nosotros disfrutamos de una comida en un restaurante de la llanura costera, junto a John, Val y Roger, a los cuales agradecemos el habernos proporcionado una mañana tan interesante y agradable. Algunos de nosotros, quienes trabajamos en jardines planos, envidiamos la variedad de aspectos y rincones escondidos que caracterizan estos dos jardines en cuesta, pero nos damos cuenta ahora de cuanto trabajo se requiere para crearlos.

Texto de Carol Hawes
Traducido por Jacqueline Charron

Junio 2016
Visita a los jardines del Turia en Valencia

Hay muchos jardines hermosos en Valencia y ya hemos disfrutado de anteriores visitas al jardín botánico y al jardín de Monforte. En esta ocasión elegimos explorar los jardines del Turia con el fin de aprender sobre la gran diversidad de árboles que crecen allí. Tuvimos un excelente guía en Salvador Pastor, quien supervisó la plantación de muchos de ellos cuando la zona de antigua crianza fue reformada y abierta al público, hace unos quince años. Además, Salvador es jardinero municipal desde hace treinta y dos años.

Antes de empezar nuestra gira, Salvador nos explicó brevemente la historia de la ciudad de Valencia desde su fundación por los Romanos en 138 a.C., sobre una isla en la desembocadura del río Turia. El río sirvió sobre todo al comercio y al riego de la fértil llanura colindante, pero durante los siglos siguientes hubo muchas inundaciones desastrosas que destruyeron puentes y edificios. En el siglo catorce se construyeron altas murallas de piedra para proteger la ciudad, pero esto no pudo evitar la catastrófica riada de 1957 durante la cual murieron más de ochenta personas. La solución definitiva, aunque costosa, era crear un nuevo lecho para el río, con desembocadura a cuatro kilómetros al sur del puerto.

Cuando empezamos a pasear por los jardines, Salvador nos explicó como el antiguo cauce fue transformado en una hilera de jardines públicos, los cuales son ahora muy apreciados por la gente para hacer deporte, así como para relajarse bajo los magníficos árboles. En 1979, hubo un ‘día del árbol’ durante el cual la gente plantó algunas de las especies más corrientes para empezar a rellenar el espacio libre, y desde entonces otros especímenes menos corrientes han sido añadidos.

Hay varias grandes plantaciones de Ceibas, cuyos troncos hinchados muy juntos y ramas angulares resultan bastante siniestros.

Panorama del jardín con jacarandas en flor

Pasamos por debajo del Puente del Real a una zona donde hay muchos árboles crecidos y enormes, algunos de los cuales son remanentes de aquella antigua área de crianza, como las muchas especies de Ficus. Han sido intercalados con bellos árboles de flor como el Brachychiton acerifolius con sus brillantes flores rojas, la Grevillea robusta con sus espigas de flores naranja, la Jacaranda mimosifolia con sus grupos de flores malva y la otra Erythrina caffra. En este último árbol pudimos ver que las flores anaranjadas de este año ya habían producido sus características vainas retorcidas que albergan semillas naranja chillón.

Brachychiton acerifolius en flor

Vainas de Erythrina caffra albergando sus semillas naranja

Otros árboles poco vistos son la muy erguida Araucaria columnaris (syn. A. cookii, originaria de Nueva Caledonia con nombre relacionado con el Captain Cook) y el Brachychiton discolor, otro nativo de Australia, con grandes flores acampanadas de color rosa. También hay varias especies de palmeras, incluyendo la Livistona decora (syn. L. decipiens), el Sabal mexicana y el Phoenix roebelenii. Entre numerosas palmeras Phoenix reclinata, Salvador nos señaló un ejemplar que desarrolló un único tronco, de rápido crecimiento, sugiriendo que bien podría ser un híbrido, mezcla de P. canariensis.

Araucaria columnaris (syn. A. cookii)

Salvador explicando sus teorías sobre el extraño crecimiento de esta palmera

Luego entramos en los jardines del Real (o Viveros) con su alineación de enormes palmeras Washingtonia filifera. Vimos los restos del Palacio Real que fue iniciado por los soberanos musulmanes del siglo noveno. Después de la conquista cristiana, se construyó un nuevo palacio con jardines espléndidos que alcanzaron su apogeo en el siglo dieciséis, y fueron destruidos por completo en 1810.

Salvador había previsto que comiéramos en los jardines y aunque amenazaba con llover, nos sentamos muy gustosamente a las mesas reservadas y disfrutamos de una gran variedad de platos y de la ocasión de charlar. Luego empezó la lluvia y algunos miembros decidieron volver a casa después de agradecer a Salvador una mañana interesante.

Los seis restantes tomamos taxis para ver otro jardín que Salvador consideraba de nuestro interés. El jardín del Antiguo Hospital, el cual ocupa el solar de la antigua escuela de Medicina y está cerca del MuVIM (Museo Valenciano de Ilustración Moderna), alberga grandes ejemplares de Ficus macrophylla, Cedrus deodara y Cupressus cashmiriana.

Cupressus cashmiriana

Todavía más impresionante resultó ser la línea de Brachychiton discolor en plena floración y una pequeña Erythrina crista-galli cubierta de flores rojas.

Brachychiton discolor

Erythrina crista-galli

Finalmente, Salvador nos llevó al extremo del edificio del MuVIM para enseñarnos sus ‘árboles milagrosos’ – una línea de Brachychiton rupestris que ha logrado sobrevivir a la vida callejera y sin riego, haciendo honor a su reputación de pertenecer a los árboles más resistentes del mundo.

Los milagrosos Brachychiton rupestris

Volviendo a nuestros coches en autobús por las calles de la ciudad, pudimos apreciar el gran número de árboles plantados allí y darnos cuenta de su importante papel en hacer de Valencia una ciudad tan bonita.

Estamos muy agradecidos a Salvador por proporcionar un final tan adecuado a una maravillosa serie de seis encuentros primaverales.

Texto Carol Hawes (traducido por Jacqueline Charron)
Fotos de Alan Hawes

Mayo 2016
Visita al Jardín de l’Albarda

El principal objetivo de este encuentro fue visitar el jardín de l´Albarda en Pedreguer (Alicante). Creado en 1990, este jardín demostrativo propiedad de FUNDEM-Fundación Enrique Montoliu, nos muestra gran variedad de plantas autóctonas que ayudan a restablecer el equilibrio ecológico, a través del principio de jardinería sostenible que conlleva, entre otras ventajas, un bajo consumo de agua. Es extraordinariamente hermoso en todas las estaciones del año, y alberga una extensa colección de rosas y palmeras. Los detalles arquitectónicos también son de gran importancia, recreando el estilo de los antiguos jardines renacentistas valencianos, influenciados por la cultura árabe. El jardín está abierto al público todos los días de 10:00 a 14:00 horas y durante los meses de julio y agosto está abierto también por las tardes de 17:00 a 20:00 horas. Se hacen visitas guiadas en varios idiomas.

Las donaciones aportadas por los visitantes y por los eventos que allí se celebran se destinan al mantenimiento y conservación del jardín. FUNDEM también tiene como objetivo la conservación del entorno natural de la Comunidad Valenciana a través de la compra y custodia de terrenos de alto interés ecológico. Las donaciones de los socios de FUNDEM son destinadas exclusivamente a este fin.

Antes de iniciar nuestra visita al jardín de l´Albarda, y muy cerca de este, tuvimos la oportunidad de realizar una breve visita al jardín de una de nuestras socias, Alison Tain (la última visita fue hace cuatro años). El pasado invierno, la hija de Alison hizo una parte nueva en el jardín, que teníamos muchas ganas de ver, aunque la mayoría del grupo no había visto el resto del jardín tampoco. La nueva zona contiene plantas poco comunes entre las cuales había algunas con hojas plateadas o azul verdosas como Acacia baileyana, Eremophila nivea, Melianthus major, Lavandula multifida y una reciente palmera Bismarckia nobilis. El jardín es fascinante, con muchos toques artísticos, así como plantas y combinaciones de colores interesantes. Quedamos encantados de poder descubrir todos sus rincones mientras disfrutábamos de un buen café y pastas.

La nueva zona con algunas de las maravillosas plantas de hojas plateadas

Alison (de blanco) compartiendo su conocimiento y esquejes de Helichrysum petiolare

La tranquila parte inferior del patio del jardín con la piscina y la fuente morisca

Tras esta maravillosa visita, nos dirigimos al jardín de l´Albarda, donde tuvimos una calurosa bienvenida por parte de Enrique Montoliu y del guía de jardín, Ángel. Visitamos las principales partes del jardín, mientras que Ángel nos iba contestando a cada pregunta que hacíamos sobre las plantas que veíamos. A destacar la gran calidad en el mantenimiento del jardín, que solamente cuenta con tres jardineros con ayuda de Ángel cuando no realiza las visitas guiadas.

Jardín formal, con sus setos perfectamente recortados y sus cipreses

Comenzamos por el jardín formal, y alrededor de la casa hasta la terraza, con sus magníficas vistas desde la piscina a la rocalla de Montgó y a varias partes del jardín.

La terraza, con vistas a la cercana montaña del Montgó

A continuación, visitamos el interesante Umbráculo (donde en verano la temperatura puede ser 10ºC más baja que en el exterior), el cual alberga variedad de palmeras, incluyendo grandes Howeas y pequeños Raphis, junto a cícadas, aspidistras and ophiopogons.

¡Dos altísimas palmeras Caryota intentando acercarse al sol han hecho su camino a través del techo de rejilla!

Dentro del Umbráculo las palmeras Howea forsteriana realzan la elegante arquitectura del edificio

Seguidamente nos dirigimos con Ángel a la fuente renacentista donde nos explicó el ecológico sistema de filtración del agua usando plantas como lirios y cannas. Pasando la fuente, entramos por un impresionante camino de altas palmeras (Bismarckia nobilis and Syagrus romanzoffiana) y algunos enormes pinos de la isla de Norfolk (Araucaria heterophylla), entremezclados con árboles cítricos y una “alfombra” de fresas silvestres.

La fuente renacentista y la vista a través del camino de palmeras y árboles cítricos

Llegamos a una gran pérgola de metal con varios ejemplos de rosa ‘Paul’s Himalayan Musk’ que empezaban a cubrirla, y luego paseamos a través del ‘jardín perfumado’ donde lavandas, salvias y otras plantas aromáticas están cobijadas al abrigo de Fraxinus ornus y Pistacia lentiscus por lo que los olores pueden ser más fácilmente apreciados.

La rocalla del Montgó y el estanque

Después admiramos la rocalla del Montgó (diseñada como réplica de la cercana montaña, acogiendo muchas clases de flora autóctona) y el estanque, pasando por el claro oscuro de la sombra que nos ofrecían los arces y robles hasta llegar hasta la más reciente construcción que se está realizando dentro del jardín. Este nuevo edificio albergará un auditorio, en forma de anfiteatro que será utilizado tanto para conciertos, conferencias, etc.

Nuevo auditorio

De vuelta a la casa, pasamos por la entrada de otro jardín formal con jacarandas en flor llegando seguidamente al jardín valenciano, un gran paseo delineado por una extensa pérgola cubierta con rosas trepadoras. En su lado exterior pudimos apreciar el maravilloso muro hecho de mosaico de azulejos azules en el que habían insertados retratos de animales, flanqueado por una línea de columnas azules que nos pareció maravilloso.

El fantástico muro hecho de mosaico de azulejos azules

La principal particularidad de esta zona es la preciosa fuente valenciana de estilo árabe. Paralela al muro azul hay otra pérgola cubierta de rosas con una cúpula central, bajo la cual nos reunimos para disfrutar de unas deliciosas tapas ofrecidas por FUNDEM. Compartimos impresiones de este maravilloso jardín y agradecimos a nuestro anfitrión, Enrique, por hacer nuestra visita tan agradable.

Texto de Carol Hawes (traducido por Vicky Baldomero)
Fotos de Alan Hawes

Mayo 2016
L’Hort de Brutinel y el jardín de Jacqueline Charron en Alcoy

El fascinante jardín histórico de Brutinel ha sido descrito hace poco con todo detalle por Jacqueline Charron en su artículo, en la edición de abril 2016 de la revista MGS. También hay buenas fotografías y extractos del artículo en el sitio web del MGS. Para los miembros de nuestra sucursal y otros amigos interesados, Jacqueline obtuvo el permiso de visitar el jardín. Le dimos la vuelta guiados por algunos de los propietarios que representan las cuatro ramas de la familia Paya actualmente en posesión de la finca.

Nos dieron una calurosa bienvenida y luego nos llevaron dentro del jardín por la intricada terraza de abajo hacia la escalera que conduce al extraordinario invernadero y a los salones. Mientras andábamos bajo cedros centenarios, tejos y palmeras Trachycarpus fortunei, nuestros anfitriones recordaban tiempos de su niñez en que ellos y sus primos trepaban a los árboles.

Cedrus atlantica en la terraza inferior

La impresionante fachada del conjunto del invernadero
(foto de Karen Leathers)

El artístico y enorme invernadero fue seriamente dañado por la imparable crecida de las palmeras Trachycarpus fortunei, plantadas en su interior, pero fue magníficamente restaurado en 1997. Alberga ahora especies menos exigentes como plantas grasas, begonias y tradescantias moradas.

Interior del gran invernadero

Luego pasamos al ‘pequeño’ salón, con sus estatuas y sus preciosas baldosas de estilo rococó que datan de 1900.

El artístico y enorme invernadero fue seriamente dañado por la imparable crecida de las palmeras Trachycarpus fortunei, plantadas en su interior, pero fue magníficamente restaurado en 1997. Alberga ahora especies menos exigentes como plantas grasas, begonias y tradescantias moradas.

Había mucho que admirar ahí en el ‘pequeño’ salón

La estancia siguiente contiene dos hermosas jaulas, ahora vacías, y conduce a un salón más grande, desde el cual salimos de nuevo al jardín. Vimos las otras terrazas y los rincones apartados del jardín, muchos de los cuales tienen detalles artísticos y espléndidas vistas sobre el jardín y la campiña circundante.

Nos llevaron a ver también parte de la antigua fábrica de papel, actualmente abandonado; fábrica que generó la riqueza necesaria para la creación del jardín por su dueño Vicente Brutinel, a mediados del siglo XIX.

Finalmente fuimos convidados a comer canapés con los miembros de la familia en el salón grande, donde había fotografías de anteriores miembros de la familia Paya. Estuvimos encantados de oír relatos de especiales eventos familiares del pasado, cuando se daban grandes fiestas y que las orquestas tocaban en las elegantes estancias.

Anfitriones e invitados compartiendo canapés y relatos del pasado

Expresamos nuestra gratitud a nuestros anfitriones por su amabilidad al compartir su jardín y su tiempo con nosotros.

Como absoluto contraste con la atmósfera sofisticada de la mañana, pasamos la segunda parte del día en el cercano parque natural de la Font Roja donde Jacqueline tiene una casita y un jardín.

La Caseta del Fuster data de 1918. Jacqueline estuvo visitando a su anterior dueño durante muchos años, hasta finalmente poder comprarla y restaurarla, para usarla como retiro. Jacqueline pasa allí todo su tiempo libre disfrutando de la paz y de la naturaleza. Por lo tanto, fue para todos nosotros un maravilloso lugar donde disfrutar de un picnic que ella completó con deliciosa comida casera.

La tranquila terraza de Jacqueline

Posee una hectárea de terreno, cuya mitad inferior, alrededor de casa, esta plantada de forma libre con árboles (incluyendo frutales) arbustos, bulbos y orquídeas. La parte más alta sube por una cuesta empinada llena de pinos y olivos, y es mucho más asilvestrada. Por ello, es frecuentada por animales salvajes como zorros y otros.

La casita y el jardín debajo

Sin embargo, la pasión dominante de Jacqueline son los pájaros que visitan su jardín, o alimentarse o para criar. Ella tiene un gran número de cajas nido, algunas siendo utilizadas regularmente por sucesivas generaciones de la misma especie. Dos veces el año el ornitólogo del parque natural viene anillar los pájaros en su jardín. Nuestra visita coincidió con una de sus visitas primaverales, cuando anilla los pollitos de las cajas. Tuvimos el privilegio de ver, e incluso de tocar, algunos bebés carboneros de dos semanas de edad.

Jacqueline (a la izquierda) y el ornitólogo anillando los polluelos

Jacqueline nos dio a todos una copia de una guía ilustrada de 20 páginas sobre los pájaros y las mariposas que visitan su jardín. En ella describe sus experiencias y observaciones durante los últimos diez años y ofrece información sobre cómo atraer y cuidar a los pájaros visitantes. Es a la vez interesante y divertida, y constituye el recuerdo perfecto para nuestra visita a su retiro natural.

Todos pensamos que hemos disfrutado un día maravilloso y estamos muy agradecidos a los que lo hicieron posible.

Texto de Carol Hawes (traducido por Jacqueline Charron)
Fotos de Alan Hawes (excepto cuando se indique lo contrario)

Abril 2016
Visita al espacio natural de Casa Tápena, cerca de Onil, provincia de Alicante

El 9 de abril, un grupo de socios visitó el primer centro de desarrollo sostenible de la Comunidad Valenciana. Este interesante proyecto se basa en la creencia de que cada uno puede jugar un papel en el intento de ralentizar el cambio climático y el deterioro del medio natural. Para demostrar la viabilidad del desarrollo sostenible se han creado cuatro zonas distintas, utilizando plantas acostumbradas al clima y a los suelos áridos de la provincia de Alicante.

La zona agrícola muestra los cultivos tradicionales de la región como almendros, olivos y vid, junto a árboles frutales (cerezos – membrilleros – granados y variedades de cítricos). También hay un pequeño huerto de verduras que se alimenta de forma ecológica y que produce verduras típicas como tomates y pimientos.

El jardín mediterráneo pretende demostrar que es posible crear un jardín sostenible, apacible y hermoso, utilizando sobre todo plantas indígenas que necesitan poca agua y pocos cuidados.

La zona húmeda, que rodea el nacimiento y las balsas donde se almacena el agua de riego, contiene muchas especies, sobre todo las adaptadas a este ecosistema que incluye grandes sauces, chopos y Prunus, así como pinos.

La zona forestal ocupa una amplia superficie de terreno por encima de la Casa Tápena, y ofrece paseos sombreados por áreas boscosas que muestran ejemplares de Celtis y carrascas en medio del pinar.

También hay un gran laberinto de cipreses podados que hace las delicias de las familias que vienen a disfrutar de las instalaciones del lugar. Estas instalaciones comprenden un bar, mesas para comer al aire libre, barbacoas, fuentes de agua potable, áreas de juego para niños, e incluso una zona de acampada.

Nuestro paseo empezó con un café en el bar, después del cual nos encaminamos hacia la restaurada Casa Tápena que domina el jardín mediterráneo y el valle más allá.

Junto a la casa, las plantaciones incluyen un Chamaerops humilis y un olivo podado en forma de nube

En este punto vimos también un enorme Arbutus unedo, quizás centenario, y algunas carrascas muy grandes. Luego entramos en la zona húmeda por un camino a la sombra de imponentes Pinus halepensis y P. Pinea, bajo los cuales vimos matas de Genista scorpius, de Ulex espinoso y de Santolina verde.

La fascinante corteza de un viejo Pinus pinea

Al final de esta zona, llegamos al manantial que riega los jardines. En el pasado, pasaba primero por un lavadero antes de ir a caer a la balsa.

El lavadero que sirve de marco al manantial

La entrada superior al jardín mediterráneo

Pronto nos volvimos a encontrar cerca de la casa donde entramos el jardín mediterráneo, muy atractivo y bien cuidado. Por los senderos sinuosos hay parterres separados por setos bajos y con especies de árboles que dominan grupos de variedades arbustivas bajas como Juniperus, Lentiscus y coscojas (Quercus coccifera). Algunos de grupos de matas estaban en pleno floración, como la Coronilla y el romero. Entre los árboles, había muchos pinos, altos cipreses y ejemplares de Celtis australis, pero también vimos algunas rarezas como una subespecie de Quercus ilex que viene del Norte de España. Nos llamó la atención un Tamarix gallica de follaje azulado. Observamos que todos los parterres estaban cubiertos con espesas capas de corteza o de guijarros, demostrando la importancia de mantener el suelo húmedo.

Tamarix gallica y Pinus pinea

Vista general del jardín mediterráneo

Desde la parte baja del jardín mediterráneo, se puede ver la zona agrícola con su diseño regular de huertecitas de frutales rodeando un área central con bancos. Aquí, está expuesta una interesante información describiendo los diversos cultivos y como se producían en el pasado, así como sus sistemas de riego.

La zona agrícola visto desde el jardín mediterráneo

El estanque delante del laberinto

Después de ver esta zona, llegamos al laberinto y a sus bancos de bienvenida al lado de un bello estanque con surtidores. Agradecimos el sentarnos un rato a la sombra de otros Celtis australis antes de volver a la zona de picnic cerca del bar. Allí disfrutamos de una buena comida y de la oportunidad de hablar de lo que habíamos visto.

Después, aquellos que se quedaron dieron una vuelta por la campiña cercana para admirar algunos de los enormes árboles que dan un encanto muy especial a esta zona agrícola.

Un Cupressus sempervirens adulto

Algunos de los enormes Pinus halepensis que dan un encanto especial a esta zona

Texto de Carol Hawes (traducido por Jacqueline Charron)
Fotos de Alan Hawes

Abril 2016
Visita al jardín de Carol y Alan Hawes en la zona agrícola de Crevillente y el jardín de Anna Gevers cerca de Almoradí

La cita tuvo lugar al sur de la Costa Blanca, en la fértil y bien irrigada Vega Baja. Los dos jardines están rodeados por plantaciones de naranjos y esmerados cultivos de hortalizas. Ambos dependen de los aportes regulares de agua de riego, aunque los métodos son distintos. El primer jardín recibe agua de calidad, que puede llegar a las zonas elegidas y también a un depósito para servir al riego por goteo. En cambio, el segundo jardín recibe una irrigación periódica, la cual inunda su totalidad con agua de peor calidad. Sin este aporte los árboles y los arbustos no podrían haber alcanzado su madurez en apenas 15 años de crecimiento, habiendo muchos de ellos salido de semillas. Ya hubo una visita a esos jardines en octubre. Una nueva visita primaveral nos permitió ver otras plantas en su apogeo.

Elizabeth Marriott nos confía sus impresiones del día.

“Fue nuestra primera visita al fabuloso jardín de Carol y Alan Hawes en Crevillente al sur de Alicante. Para otros miembros presentes era la segunda e incluso la tercera visita. Con un café de bienvenido y una breve proyección de fotos, Alan nos mostró la evolución del lugar desde su original aspecto de naranjal hace 11 años.  Después de ese “aperitivo” entramos en “América” por un lecho de desierto salpicado de cactus y plantas grasas. Unas amapolas amarillas de California, auto sembradas, daban color primaveral al conjunto.

Pitas incluyendo Agave parryi, con Eschscholzia californica. Al fondo Parkinsonia aculeata y Cupressus arizonica

Inspirado por su visita a La Mortella de Ischia, Alan ha decidido cultivar plantas de sombra, y para ello ha construido un gran umbráculo con rosas trepadoras cubriendo la estructura. Eso supondría mucho trabajo, pero a Alan le gusta tener algún proyecto en mano. Nosotros estamos impacientes por conocer el resultado final, que sin duda será esplendido.

El nuevo umbráculo con Rosa banksiaeen plena floración

Después llegamos a una avenida de Melia azedarach alternado con rosales olorosos a sus pies. Alan nos explicó que cada año él poda estos árboles para formar un ancho toldo de densas hojas que dan sombra a la zona en verano.

Melia azedarach con flores nuevas y frutas del año pasado. Abajo Rosa ‘Archiduc Joseph’

Cerca, la encantadora silueta central de una maceta de cerámica azul luciendo un agave con franjas amarillas entre las flores azules de Convolvulus sabatius. Más allá la pérgola cubierta de varias especies de trepadoras exóticas.

Entrada a la pérgola con rosas trepadoras y bougainvillea

Cruzamos la pérgola y pasamos por el área de trabajo con sus composteros, su almacén de leña y la caravana donde Carol y Alan vivieron tres años mientras planificaban su jardín soñado. Cassias, grevilleas y callistemons anuncian la entrada a “Australia” seguidas por una plantación de eucaliptos cultivados a partir de semillas. Al volver entramos en “África”, explosión de flores primaverales con muchos aloes y gazanias.

Coloridos aloes y gazanias sobre un fondo de variados arbustos africanos

Con platos traídos por todos disfrutamos de un delicioso buffet en la terraza, antes de ir en coche al jardín de Anna Gevers, cerca de Almoradí. Está rodeado de cultivos agrícolas y de los restos de cosechas hortelanas, pero cuando entramos en el jardín por el lateral de la casa, vimos una sorprendente riqueza hortícola.

El jardín de Anna contiene varios elementos artísticos importantes, incluyendo esta impresionante estatua

Aunque debilitada por la gripe, Anna nos contó, con ánimo, como ella y su marido empezaron a plantar una gran variedad de especies, hace 15 años. Algunas solo sobrevivieron unos años, pero hay todavía 70 especies de árboles, numerosos arbustos y l8 palmeras diferentes. En 2007, un jardín de plantas grasas empezó a tomar forma y ya contiene muchos cactus grandes. Anna explicó que un riego correcto para cada planta era la mayor dificultad en el mantenimiento del jardín. Recibe regularmente agua para regarlo, pero esta agua está salada y a algunas plantas no les gusta. Tampoco les va bien la profundidad de la inundación, así que es necesario tener mucho cuidado con el riego.

Muy ligeramente ordenado, el jardín de Anna es rectangular con árboles, palmeras y setos formando sus límites. Hay un ‘césped’ central de Mesembryanthemum cordifolium.

El ‘césped’ con una hermosa Bismarckia nobilis rodeada por otras palmeras y árboles adultos

En el medio del jardín una línea de callistemons florecidos separa la zona de ‘césped’ de las plantas grasas y de los cactus.

La alfombra colorida de especímenes más bajos forma el principio del jardín de las plantas grasas


Hay muchos grandes e interesantes cactus entre la colección de Anna

Dos jardines muy inspirados para un maravilloso día. Nuestro agradecimiento para Carol, Alan y Anna, quienes lo hicieron posible.”

Texto de Elizabeth Marriott y Carol Hawes (traducido por Jacqueline Charron)
Fotografías de Guy Marriott

Febrero 2016
Paseo botánico con Pedro J. Moya por las dunas de Santa Pola en el sur de la Costa Blanca

El pasado 27 de febrero, trece miembros y amigos se reunieron en un bar junto a la playa en el extremo sur de Santa Pola antes de visitar el cercano Parque Natural de las Salinas de Santa Pola. Aquí, los altos niveles de salinidad y el viento junto con un suelo muy pobre y arenoso sólo permiten sobrevivir a las plantas más resistentes.

Nuestro guía Pedro explica la historia y la importancia de las Salinas
(foto Karen Leathers)

El parque natural está atravesado por caminos vallados para proteger las dunas y es un área importante para la observación de aves en los lagos de agua salada
(foto Karen Leathers)

Más alejada del mar, se pueden ver árboles como Pinus halepensis y el pocas veces visto Tetraclinis articulata crecer en dunas estables rodeadas por áreas más abiertas donde las plantas más pequeñas, como Helichrysum stoechas subsp. stoechas (Helichrysum decumbens), Sedum sediforme, erodium y Centaurea seridis subsp. maritima (Centaurea maritima) luchan con la arena movediza. Más cerca del mar, en condiciones más húmedas, aparecen bulbos como alliums y asfodelos, y justo al lado de la playa el viento sólo permite prosperar al resistente Eryngium maritimum y a Lotus creticus, de muy bajo crecimiento.

Tetraclinis articulata crece de forma natural en España únicamente cerca de Cartagena, pero podría ser útil para la siembra en otros lugares con un clima similar
(foto Alan Hawes)

Helichrysum stoechas subsp. stoechas
(foto Alan Hawes)

Lotus creticus tiene poca competencia en las dunas más azotadas por el viento
(foto Alan Hawes)

A continuación, nos dirigimos hasta el faro de Santa Pola, que está situado en una formación geológica más inusual - una meseta de piedra caliza, que es un atolón de coral fosilizado bien conservado, formada hace unos seis millones de años. Las rocas desnudas y la exposición al viento hacen muy difíciles las condiciones de crecimiento aquí, pero el hinojo gigante (Ferula communis), Gladiolus illyricus, Anthyllis cytisoides y Coronilla juncea crecen bien.

El faro en su meseta rocosa con los acantilados desnudos debajo
(foto Alan Hawes)

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Ferula communis con cabezas de semillas de colores
(foto Alan Hawes)

Con el fin de ver un hábitat completamente diferente con su comunidad vegetal contraste, nos dirigimos en coche a la base de la línea de acantilados en la que se encuentra el faro. En las faldas reconocimos algunas de las plantas observadas anteriormente entre las dunas, con la adición de la atractiva Phlomis lychnitis con flores amarillas.

Phlomis lychnitis
(foto Alan Hawes)

Desde aquí subimos hacia uno de los estrechos valles escarpados en el que el agua de lluvia cae desde arriba.  Aquí, al abrigo del viento y el sol, en ese ambiente más húmedo, encontramos muchas plantas florecientes que se observan con mayor frecuencia en el interior, como Chamaerops humilis, Ceratonia siliqua (algarrobo), Quercus coccifera y Pistacia lentiscus, cubierta por Clematis cirrhosa y una pequeña lathyrus con flores de malva. Era difícil abrirse camino a empujones por las ramas fuertes y todas las plantas eran verde y exuberante - un mundo diferente, sin embargo, sólo unos pocos cientos de metros de distancia de los áridos paisajes que rodean el faro y las bajas dunas detrás de la playa cercana.

Chamaerops humilis entre el exuberante crecimiento en el valle
(foto Alan Hawes)

A pesar de que tiene lugar en uno de los días más fríos y ventosos de un invierno por otro lado inusualmente suave, este paseo resultó ser muy agradable, y proporcionó una excelente ilustración de los diversos ecosistemas que coexisten en estrecha proximidad en esta zona tan interesante geológicamente. Gracias, Pedro, por compartir con nosotros tu amplio conocimiento de las plantas de esta zona.

Texto por Carol Hawes
Traducción por Begoña Díez Martín